Algunos piensan que los seguros de vida están pensados sólo para asistir a los familiares en caso de fallecimiento del asegurado, pero pueden ofrecer muchas más posibilidades. También sirven para ofrecer tranquilidad de cara al futuro en otros supuestos, como en el caso de una incapacidad permanente, una pérdida de autonomía o un accidente del tipo que sea que impida al beneficiario volver al trabajo.

En caso de duda, lo mejor es siempre contar con la opinión de un profesional acreditado, que nos aconseje sobre la póliza que mejor se ajusta a nuestras necesidades y que, ante una situación dramática, permita que nuestra familia pueda seguir haciendo frente a unos gastos tan considerables como la hipoteca de la casa o los estudios de los hijos.
También pueden garantizar el pago del capital de un préstamo, en el caso
de que el asegurado hubiera pedido un crédito en vida y falleciera antes
de haber podido pagarlo. Este seguro eximiría de responsabilidad a sus familiares y descendientes.

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