Hay pocas cosas más dolorosas que la pérdida de un ser querido, pero
incluso en estas circunstancias, siempre se puede hacer algo para que
resulte más llevadero. Un seguro de decesos facilita las gestiones administrativas y el papeleo que no apetece hacer en esos momentos, además de ocuparse de los gastos que conlleva el fallecimiento.

Este tipo de pólizas suelen cubrir todo lo relacionado con el funeral,
es decir, se ocupan del féretro, el servicio de tanatorio, las flores, las
esquelas, el coche fúnebre y el entierro propiamente dicho o la incineración. También pueden incluir otros trámites como la solicitud de las
pensiones de viudedad u orfandad o los relacionados con el testamento o la adjudicación de herencias. Otros detalles a tener en cuenta son la gestión del testamento online, el fin de la vida digital o la repatriación, en el caso de que el fallecimiento sea en el extranjero. En cualquier caso, lo mejor es consultar con un corredor de confianza para que nos aconseje sobre las mejores opciones.

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