Si hay algo que ha aumentado notablemente durante el confinamiento
son las ventas de productos online y, por consiguiente, el número de envíos y paquetes que llegan a nuestras casas. De hecho, es bastante probable que este año Santa Claus y los Reyes Magos decidan enviar los regalos de Navidad a través de empresas de mensajería. Ellos también tienen que
adaptarse a los nuevos tiempos.

Para que esos paquetes lleguen en perfectas condiciones, lo mejor es
que cuenten con un buen seguro que proteja las mercancías delicadas o de
alto valor económico. Es cierto que existe un seguro estándar obligatorio, que protege la mercancía en caso de pérdidas, robos o daños, pero se
rige por unas tasas de garantía establecidas que no suelen tener en cuenta el valor de los objetos o sus características particulares, sino tan sólo su peso. De hecho, Correos ofrece una indemnización máxima de 15€
por kilo, hasta un tope de 500€ por envío, lo que en el caso de objetos
frágiles o de gran valor sentimental, no es demasiado.

Aunque las circunstancias de cada producto son diferentes, es aconsejable contratar un seguro adicional en caso de que la mercancía tenga un
valor estimado superior a 50 o 100€. Nuestro corredor habitual nos puede
aconsejar y ampliar más información al respecto, pero las principales cuestiones a tener en cuenta a la hora de enviar un paquete son, en primer lugar, las características físicas y el valor real del producto, porque no es
lo mismo enviar una joya que algo perecedero que se pueda estropear
con el calor. En segundo lugar, el tipo de embalaje que lo protege, no es lo
mismo enviar botellas de vino en una caja de madera, que un jersey de lana
en una caja de cartón. Y en tercer lugar, el trayecto que va a recorrer y el
tipo de transporte que requiere, porque no es lo mismo hacer un envío
dentro de la misma ciudad que mandarlo a Canarias, ya que requerirá un
transporte en avión o barco.

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