Como todos los años ocurre en nuestro país, hemos dado la bienvenida al otoño con los efectos de una depresión aislada en niveles altos (DANA), o lo que popularmente conocemos como gota fría. Esta sucesión de lluvias torrenciales, granizos y vientos huracanados que provocan severas inundaciones y destrozos en viviendas y carreteras, habitualmente en las zonas del mar Mediterráneo, acaban teniendo unas consecuencias económicas importantes. Como riesgo extraordinario que es y cuyo coste puede ascender a varios millones de euros, es el Consorcio de Compensación de Seguros quien se encarga de la estimación y pago de dichas indemnizaciones de las personas cuyos bienes siniestrados estén asegurados por la póliza correspondiente.

Por esta razón, si nos vemos afectados por este tipo de catástrofe natural, lo más recomendable es acudir a un corredor de seguros y dejarnos asesorar para salir de todo tipo de dudas que puedan surgirnos.

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