El deporte y la actividad física son un básico para nuestra salud tanto física como psicológica. Todos conocemos la gran cantidad de beneficios que aporta a nuestro organismo, desde la mejora de nuestra salud cardiovascular hasta el alivio del estrés. Ahora bien, además de las ventajas y de lo divertido y lúdico que resulta, los accidentes y las lesiones provocadas por el ejercicio no son infrecuentes y, por ello, nunca está de más recordar que debemos ser precavidos para evitarnos disgustos.

Quienes practican algún deporte de manera regular y habitual lo saben bien, no hay más que ver el equipamiento que se utiliza en deportes como el ciclismo, el hockey o el fútbol americano, donde es necesario el casco protector, u otros deportes en los cuales se requiere protección en las extremidades o incluso en los ojos o en la boca.

Por ello, muchas personas optan por contratar un seguro que les cubra ante las contingencias propias de cada modalidad deportiva. Es decir, lo primero que se debe evaluar son las lesiones más comunes del deporte. Lo que se busca con esto es satisfacer las necesidades médicas que pueda requerir la práctica particular, por lo que resulta importante que la póliza incluya una buena cobertura en asistencia y gastos médicos. En el caso de los deportes de riesgo, como pueden ser el buceo, el surf, el motociclismo o incluso el paracaidismo, tal como su nombre indica, es aún más importante ser precavido. Muchas veces se requiere la responsabilidad civil a terceros, además de la cobertura médica.

En definitiva, contar con un seguro siempre será una buena opción de protección para el deportista. Eso sí, como no hay dos deportes iguales, no hay dos seguros iguales por lo que, antes que nada, el mejor consejo: consulta con tu
corredor de seguros.

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