El verano es el momento ideal para practicar deportes acuáticos, pero
eso no significa que podamos ser descuidados, porque se realizan en un
entorno que no siempre podemos controlar y eso siempre conlleva riesgos.

Los deportes acuáticos más habituales son la navegación, surf, esquí
acuático, submarinismo, kayak o motos de agua, pero cada uno tiene características propias que hay que considerar para evaluar los riesgos. Por
ejemplo, cualquier motor con más de 10 CV de potencia se considera
embarcación y requiere un seguro de responsabilidad civil obligatorio y
algunas inmersiones no están cubiertas por la Seguridad Social ni los seguros de salud o de viaje al considerarse deporte de riesgo. En caso de
duda, lo mejor es consultar con nuestro corredor las coberturas de la póliza que tengamos contratada.

Además del seguro médico y el transporte hasta un hospital en caso de
accidente, conviene considerar el seguro a terceros por si otra persona
resultase herida o perjudicada durante el suceso.

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