Si algo está claro tras más de un año en plena pandemia por la COVID19, es
que el coronavirus no es un virus que únicamente afecte a las vías respiratorias. Solo tenemos que encender la televisión o consultar nuestras redes sociales para conocer cada día un nuevo caso en el que los síntomas distan bastante de los tradicionales o de los de la gripe: pérdida del olfato, sarpullidos, conjuntivitis, problemas digestivos…
e incluso vemos también las famosas secuelas, cómo algunos de estos síntomas les duran hasta meses después de haberlo pasado.

Este ya famoso COVID de larga duración puede estar relacionado con multitud de síntomas, que pueden abarcar desde complicaciones pulmonares y cardiovasculares hasta neuropsiquiátricos, hematológicos, renales o endocrinos, según el Ministerio de Sanidad. Por otro lado, si bien hay muchas personas que pasan la enfermedad sin sintomatología aparente, no podemos olvidar que también son muchas las que la sufren con fiebre y teniendo que guardar el máximo reposo. Lo cierto es
que un número considerable de personas que lo pasan de esta manera, tras la recuperación, sufren lo que se conoce como la “fatiga post-COVID”, consistente en un conjunto de síntomas relacionados con el cansancio extremo y el insomnio, la falta de concentración o problemas de memoria.

Esta serie de complicaciones pueden hacer que la recuperación se nos haga
bastante cuesta arriba. Según los expertos, tras la recuperación y para
retomar nuestra actividad física y deportiva, lo mejor es hacerlo siempre de manera gradual, por fases y tomando las precauciones necesarias. La clave, en este caso, estaría en adaptar nuestra rutina deportiva a las necesidades que tengamos en ese momento, así como evitar la realización de esfuerzos excesivos que puedan dificultar aún más el proceso de recuperación. Por supuesto, esto se debe aplicar y hacer siempre
una vez han pasado al menos una semana sin síntomas que nos puedan
estar incapacitando para poder volver a recuperar nuestra forma física.

En cualquier caso, el mejor consejo siempre será actuar bajo la supervisión
de un profesional experto en salud y en deporte. Esto nos permitirá examinar e individualizar al máximo nuestro caso.

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