En un contexto de envejecimiento de la población española, unido al aumento de la esperanza de vida, no es de extrañar que el número de personas dependientes sea cada vez más alto. Actualmente, son alrededor de 1.385.000 personas las que se encuentran en este estado de invalidez permanente en nuestro país. Eso sí, lo cierto es que la edad avanzada no es el único factor para la dependencia, sino que también se refiere a aquellas personas que no pueden valerse por sí mismos a causa de discapacidades por accidente o enfermedad u otras limitaciones que les hacen necesitar ayuda de terceros para poder realizar actividades básicas en su día a día.

Sin embargo, tal y como ocurre con la jubilación y la pensión, existe la Ley de Dependencia, a través de
la cual dichas personas tienen el derecho a percibir una serie de prestaciones públicas en favor de su cuidado. Otra similitud con la gestión de la jubilación que también podemos encontrar es la opción de
complementar este apoyo a la pérdida de autonomía con una buena póliza de dependencia.

Estos seguros garantizan una indemnización en forma de renta o de capital. Estas prestaciones serán destinadas a donde desee el asegurado, como por ejemplo puede ser a los gastos de desplazamiento y estancia de un familiar en el hogar del asegurado dependiente tras un tiempo en el hospital, el ingreso en residencias o centros de días y la reserva de su plaza, los cuidados personales o los servicios de ayuda a domicilio o teleasistencia.

Sin embargo, claro que la póliza siempre variará en función de nuestras necesidades, condiciones y circunstancias particulares. Por ello, antes de nada lo mejor será dejarnos asesorar por nuestro profesional de confianza: nuestro corredor de seguros.

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