¡Al fin llegó la época más “disfrutona” del año! Pero, ojo, no por ello debemos pasar por alto el
cuidado de nuestra salud. El intenso calor, a veces, puede jugarnos una mala pasada y, como la mejor protección es la prevención, siempre es bueno tomar las precauciones necesarias.

Una de las claves es mantenernos bien hidratados y llevar una dieta saludable y ligera basada en la fruta y la verdura, evitando comidas copiosas. Otro básico es evitar al máximo salir de casa -que también debemos mantener lo más fresca posible, sobre todo para dormir- durante las horas centrales del día y, en caso de que sea necesario, mantenernos en la sombra. Además, reducir y reservar la actividad física al aire libre para las horas más frescas y llevar siempre ropa ligera y transpirable.

Aunque, sin duda, lo mejor que podemos haceres disfrutar de un buen baño refrescante en la piscina o en la playa. Por supuesto, ¡sin olvidarnos de nuestro protector solar!

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