Comprar unas gafas de ver o unas lentillas nuevas puede suponer un
gasto importante para cualquier familia. Por este motivo, algunas compañías incluyen coberturas ópticas en sus pólizas de salud, pero también existe la posibilidad de contratar un seguro en la propia tienda en la que encargamos las lentes.

Es bastante habitual que con el uso y los descuidos las gafas sufran daños en la montura, que se rompa una patilla o que se produzcan arañazos o roturas en los cristales y por eso es aconsejable que estén aseguradas, porque son un artículo imprescindible para muchas personas. Un adulto puede intentar ser cuidadoso, pero en el caso de los más pequeños, un balonazo jugando al fútbol o una caída yendo en bicicleta puede ser fatal.
También puede suceder que aumenten o disminuyan las dioptrías y eso supondría encargar unas nuevas lentes, con el coste económico que
eso supone, por lo que, en cualquier caso, lo mejor es estar informado y
consultar con un corredor de confianza en caso de duda.

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