Las comidas y cenas navideñas de empresa han sido durante mucho tiempo una tradición laboral más en la que compartir con jefes y compañeros un rato agradable fuera del entorno profesional. Sin embargo, este año las cosas son un poco distintas y ante la imposibilidad de hacer reuniones multitudinarias, muchas compañías han optado por enviar a sus empleados un obsequio gastronómico con el que endulzarles un poco la situación. Y no sólo las empresas, muchas familias también habrán considerado pedir a
domicilio, ya sea por apoyar a la hostelería, que está sufriendo mucho con la pandemia, o por la comodidad de no tener que cocinar en días festivos.

Sea por la razón que sea, los restaurantes y empresas de catering que ofrezcan estos servicios tendrán que estar bien asegurados, porque las circunstancias cambian pero el trabajo sigue. Así que más vale estar preparados para que, en caso de imprevisto, la empresa o el autónomo no tengan que responder con su propio patrimonio. Un seguro nos permitiría hacer frente a las indemnizaciones y reclamaciones en el caso, por ejemplo, de una intoxicación alimentaria.

El objetivo de estos seguros es proteger el local en el que se cocina,
así como todo lo que se encuentra dentro de él, contra incendios, inundaciones, daños eléctricos o climáticos y roturas de cristales, entre otras cuestiones. También ofrecen cobertura de responsabilidad civil por daños a terceros y defensa jurídica ante posibles reclamaciones. Es interesante recordar que si el local es de alquiler sólo es necesario
asegurar el contenido, ya que el resto sería responsabilidad del propietario.
De todas formas, ante cualquier duda, lo mejor es consultar con nuestro corredor habitual.

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