Cuando las vacaciones de verano ya están a la vuelta de la esquina, muchas personas cambian el coche por el barco para disfrutar de su merecido descanso. Sin duda, la navegación es una actividad de lo más atractiva para disfrutar del tiempo de ocio en la época más calurosa del año.

Aquellas personas que suelen coger el barco saben lo importante que es llegar a buen puerto bien seguros. En primer lugar, es importante contar con la documentación necesaria según la clase de barco que sea, así como, por supuesto, el permiso de navegación.

Lo cierto es que, sea cual sea el tipo de embarcación que tengamos, la navegación tiene una serie de riesgos que hay que tener en cuenta. ¿Qué haríamos en el caso de que nuestro barco quedase varado y necesitásemos asistencia y salvamento? ¿O que se dañase el casco a causa de una inclemencia meteorológica? También podría ocurrir que nos robasen dentro del mismo barco, que produjésemos daños con nuestra embarcación a terceros o que, en el peor de los casos, naufragásemos y necesitásemos, por tanto, sacar la embarcación del agua.

Esta serie de preguntas, y algunas más, puede contestarlas -y resolverlas nuestro mayor aliado en nuestro día a día: el seguro.

Hablamos del seguro de Responsabilidad Civil obligatorio para embarcaciones de recreo. Tal y como la gran mayoría de vehículos que circulan por tierra, los barcos también deben contar obligatoriamente con un seguro para navegar. Todos estos riesgos se podrían traducir en una serie de siniestros que, la verdad, podrían tener costes bastante elevados. Sin duda, lo mejor es asegurar nuestra tranquilidad.

Lo que está claro, como decíamos anteriormente, es que no hay dos embarcaciones iguales. Por ello, antes que nada, lo más recomendable será acudir a nuestro corredor de seguros para que nos asesore, por un lado, sobre los riesgos específicos a los que podamos enfrentarnos, así como acerca de las necesidades particulares que puedan surgir. De esta manera, podremos contar con la póliza que más se adapte a nuestras necesidades y las de nuestro barco y, así, navegar con, sin duda, la mayor de las las tranquilidades.

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