Las festividades navideñas, los Reyes Magos o Papá Noel dejan, sin duda, huella en nuestros bolsillos. Además, a esto hay que sumarle el incremento de precios de inicio de año. Todo ello, da lugar a la archiconocida cuesta de enero. El inicio de año también suele ayudar a la mayoría de las personas a comenzar con nuevos y buenos propósitos, entre los que, casi siempre, está el de ahorrar. Este propósito viene motivado en gran medida por la cuesta de enero. Por ello, vamos a darte unos pequeños consejos para afrontar esta situación de inicio de año y poder cumplir ese maravilloso propósito.

Las posibilidades de adaptar nuestras finanzas al presupuesto personal son múltiples. En primer lugar, algo que parece obvio, pero que marca la diferencia, es una buena planificación. Presupuestar las finanzas familiares es una manera óptima de evitar hacer gastos innecesarios o bien ajustarlos y posponerlos a momentos posteriores de mayor bonanza económica. Para hacerlo, hoy en día tenemos algunas facilidades como ‘apps’ de planificación financiera.

Por otro lado, claro está que algunos gastos son imprescindibles, como la electricidad y el gas. Como todos sabemos, estamos inaugurando el año con unos precios considerablemente altos, por lo que también es importante atender a esta cuestión. Para poder ahorrar en ello, podemos reducir nuestro consumo eléctrico invirtiendo en electrodomésticos y aparatos eficientes, reduciendo las temperaturas
de lavado o utilizar bombillas LED.

Además de planificar y ajustar nuestros hábitos de consumo en general, también podemos aplicar algunos trucos personales de ahorro, como la regla de las 48 horas. Esta consiste en esperar dos días cuando surge la necesidad de comprar algo, para comprobar si realmente lo necesitamos o
bien es un gasto que podemos ahorrar. Otro interesante truco es el famoso método 50/30/20, que consiste en organizar los ingresos destinando el 50% a gastos fijos y necesidades básicas, 30% al ocio y 20% al ahorro nada más cobrar.

Por último, una buena manera de ahorrar, y más a principio de año, es poniendo nuestros seguros al día, revisarlos para asegurarnos de que se ajustan a nuestras necesidades actuales. Por supuesto, dejándonos asesorar por un profesional que nos de máxima confianza: el corredor de seguros.

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